Una mascota en casa: ¿para qué?

Una mascota en casa: ¿para qué?

Todo lo que hacemos vivir a nuestros niños deja huellas y aprendizajes. Ellos absorben lo que viven y experimentan, para bien y para mal. Eso no quiere decir que vayan a repetirlo idéntico, porque por suerte todas las personas, aún los niños, tenemos capacidad crítica y de cambio. 

Pero lo que hacemos madres y padres y demás adultos de referencia les envía un fuerte mensaje de lo que está bien, de lo que es correcto o no. Y lo tremendamente peligroso es que muchas veces los adultos mandamos, sin querer o sin darnos cuenta, un mensaje diferente al que querríamos enseñar. O sencillamente no abordamos algunas enseñanzas necesarias. 

Nuestro vínculo con los animales es particularmente complejo en esta zona del planeta. Muchos amamos y defendemos a los animales pero a la vez los comemos, otros creen alimentar el amor a la naturaleza y la vida animal llevando a sus hijos a cazar o pescar, y hasta hay instituciones escolares que creen que favorecen la educación teniendo una mascota para el grupo que va de casa en casa , sometida a todo tipo de abuso amoroso. En fin, que , a pesar de lo mucho que hemos avanzado, aún nos falta mucho camino a recorrer para aprender a respetar de verdad todas las vidas.

Aportando un granito de arena en ese sentido, les propongo pensar en la tenencia de mascotas. ¿Hay algo más popular que la idea de que a los niños les hace bien tener una mascota? Todos, o casi, lo damos por sentado y todos los niños, o casi, desean tener un animalito en casa. 

Muchos padres las tienen con gusto, pero otros lo hacen como un verdadero sacrificio para que sus hijos sean felices. 

Y en muchos aspectos vale la pena el esfuerzo de criar un perro, un gato o unos ratones ya que los niños realmente pueden beneficiarse de su presencia. Relacionarse con un animal implica aprender a comunicarse sin lenguaje, a querer y ser querido de una manera diferente. Si las cosas se hacen bien sirve para desarrollar responsabilidad, orden y disciplina. Además, un animalito tiene un ciclo vital mucho menor al humano por lo cual es muy probable que enferme y se muera mientras el niño aún es niño, lo que permite un contacto real con esta ley inevitable de la vida, y puede constituirse en una fortalecedora oportunidad para aprender a encarar la pérdida con respeto, sentimiento y dignidad.

Pero, una vez más, lo que favorece no es la mera posesión de la mascota sino el cómo. No queremos enseñarles que los animales son objetos a los que se puede tratar de cualquier manera ni que son deshechables una vez que dejaron de divertirnos, no? Entonces hay que ser muy cuidadoso . 

Acá van algunas recomendaciones:

  • No tomen impulsivamente la decisión de traer una mascota a casa : piénsenlo bien antes porque hacerlo suma trabajo y cuidados . Si no tienen margen para esto, esperen. Una mascota no puede ser un nuevo factor de estrés. 
  • Si sus hijos son muy chiquitos , es preferible comprarles un peluche al que puedan bañar y manipular sin cuidado. Una mascota viva tiene que ser bien tratada , cuidada y respetada lo que no siempre está dentro de las posibilidades de los más chiquitos.
  • Cuando ya son más grandecitos enséñenles desde el principio que traer un animal a casa es hacerse responsable de una vida. Tienen que saber que quererlo también implica entender sus necesidades y respetarlas, cuidarla y protegerla. Y que eso puede significar tener que levantar caca, sacarlo a pasear aunque haga frío, dejarlo dormir aunque tengamos ganas de jugar y muchas cosas más.
  • No se sientan culpables si deciden no tener una mascota. Quizás por falta de tiempo, espacio o energía realmente no les parece que sea una buena idea. Si están convencidos, expliquenles los motivos: esta puede ser otra manera de enseñarles a respetar a los animales.

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